lunes, 25 de mayo de 2015

En tierra de nadie

Hace unas semanas que muchas de vosotras publicasteis una entrada especial para el día de la madre. Sobre todo reivindicando el día para las que aún no han conseguido ser madres pero luchan encarnizadamente por serlo, a las cuales no felicita nadie y eso no es justo. Y tenéis toda la razón.
Pero yo ese día no pude hacer ningún comentario. A mí sí que me felicitaron, porque ya soy mamá, y para más inri celebrábamos el cuarto cumpleaños de mi niño. Y cómo me sentía yo? Acababa de perder mi embarazo, por el que había luchado encarnizadamente. Me sentía menos madre? Eso no. Pero me sentía en tierra de nadie, porque en el bando de las felices y orgullosas mamás lo siento pero de momento no me veo.

Es por eso que hace unos días me salí del grupo de mis amigas mamás. En ese grupo solo se habla de bebés, embarazos, lactancias...que se me clavaban como puñales en el alma, y les expliqué que no les podía aportar nada y me marché. Espero que lo hayan entendido. Y por supuesto tampoco puedo entrar en el grupo de las no mamás, con sus planes de fin de semana, planes nocturnos... ni ganas.

Aquí me quedo por el momento, en tierra de nadie. Sé que sólo tengo un camino por el que avanzar, y algún día poder volver al grupo de las felices y orgullosas mamás. Sé que sólo yo tengo la llave para conseguirlo. Bien porque finalmente consiga al ansiado hermanito, bien porque finalmente asuma que no vendrá y coja las riendas de mi vida y disfrute de lo que tengo sin más, sin pedir nada más... pero de momento no puedo. Es demasiado pronto y además me temo que no estoy haciendo bien mi duelo. La vida sigue y las obligaciones y quehaceres diarios me ocupan todo el tiempo. En los próximos meses todo es incertidumbre.

Al menos ayer, 24 de mayo de 2015, el primer día de mi primera regla después de perder a mi Estela, y sin ánimo de querer meterme en política, puedo celebrar que la persona que indirectamente ha influido tanto en mi vida privada a través de sus políticas públicas hasta el punto de hacerme retrasar el momento de buscar al hermanito, y sin querer echar balones fuera (véase mi entrada "Arrepentirse toda la vida"), pero que a mí sin duda me ha perjudicado enormemente; digo que puedo celebrar que esa persona ya no va a estar. Y no sé qué hubiera pasado si esa persona no hubiera estado en los últimos 4 años, pero creo que no tendríamos tanta precariedad laboral, y creo que yo ya tendría a mi segundo hijo. En fin, cada uno es dueño de su propia vida, pero legislar por el bien común es legislar para las personas, y no para los números.

Yo sigo sin hermanito, yo sigo en tierra de nadie, pero hoy quiero ver algún lado bueno, hoy quiero creer que este episodio se ha cerrado, sé que quedan muchos más por recorrer, y ya solo puedo andar hacia adelante, hasta el día en que vuelva a ser una feliz y orgullosa mamá. El método? Ese está todavía por ver.

7 comentarios:

  1. Te entiendo perfectamente. Te deseo mucha fuerza campeona! Sigue luchando

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    1. Gracias Laura, ahora estoy descansando y voy poco a poco.
      Barrigota ya?

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  3. Hola Estela. No nos conocemos porque nunca me había pasado por aquí, pero el título de tu blog me "llamó" porque tu historia podía haber sido la mía. Hace años yo también abandoné la operación hermanito y me centre en ver crecer a mi único hijo sano y feliz. La decisión me costó muchas lágrimas y un tratamiento con antidepresivos... pero sorprendentemente, me dio mucha paz y tranquilidad. La "paz" duró poco!. Al poco volví a la carga, (no tenemos remedio), y por fin lo conseguimos. Es el resumen de una historia muy larga pero muy parecida a la tuya. Te deseo también el mejor de los finales. Un abrazo.

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    1. Hola Violeta, muchas gracias por tus palabras.
      Creo que yo ahora estoy en ese punto, abandonado la operación hermanito (pero solo de manera transitoria), y centrada en mi único hijo. Tengo que decir que ahora estoy mejor, aunque la espinita no se va.
      Supongo que en un par de meses volveremos a la carga, pero ahora todo me parece que está muy lejos.
      Un abrazo

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  5. Hola corazón! Solamente puedo hacerme una idea de como te sientes porque yo todavía no soy mamá y tampoco he tenido ninguna pérdida gestacional...pero de lo que si que estoy segura es de que este camino es muy muy duro y, a veces, necesitamos parar un poquito para descansar y recargar las pilas. De esa manera, pasado un tiempo, volvemos con más fuerza y energía positiva ;-)

    Decidas lo que decidas, estoy a tu lado.

    Un besito.

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