lunes, 29 de junio de 2015

Del tiempo y las respuestas

Han pasado más de 2 meses desde que la vida nos volvió a decir NO, ahora tampoco vais a tener al hermanito, y admito que me encuentro mucho mejor, no podría ser de otra manera porque una no puede estar toda la vida llorando por las esquinas. Es del todo cierto que la vida sigue, y nosotros, aunque algo más despacio, también seguimos viviendo. EA.

Pero eso no quiere decir que me conforme, ni mucho menos. Eso no quiere decir que en muchos momentos no sienta la herida que aún no se ha cerrado, ni de lejos. Y más cuando la vida para los demás también sigue y va mucho más deprisa que la tuya. Porque por fin mi hermana ha vuelto a quedarse embarazada, ella que tiene casi 2 años más que yo, y ojalá que todo vaya bien y por fin me de un sobrino, pero su embarazo ha hecho que un sinfín de preguntas me hayan estallado en la cara:

* ¿Porqué me he tenido que quedar estéril con 36 años?
* ¿Porqué ni siquiera tengo una mínima garantía con mis propios óvulos?
* ¿Porqué en 2 años sólo he podido quedarme embarazada con óvulos de donante?
* ¿Porqué tuve que perder mi embarazo?

Ya lo sé que no hay respuestas, pero yo las necesito. Y lo siento, pero a mí no me vale el universal: sólo ha sido mala suerte. Porque no me cuadra. Porque el que la mayoría de la gente coincida en que yo ya tengo un hijo y por tanto no tiene que haber nada que haya influido en mi pérdida sigue sin convencerme. No me vale, NO ME VALE, NO ME VALE.
No, porque no tiene sentido. Los que no saben que mi embarazo fue por ovodonación pueden pensar que la causa es la mala calidad ovocitaria. Pero yo sé que no. Y no se lo puedo contar, porque si algún día lo consigo será con donante y el primero que tiene que saberlo es mi futuro hijo/a.
Y tal vez sí que sea solo mala suerte. Pero es que yo no me voy a quedar embarazada así como así. Por tanto, ¿tan raro es que quiera respuestas? ¿Tan raro es que quiera asegurarme, cueste lo que cueste?

Creo que no, así que a finales de julio tengo cita con la archifamosa Juana Crespo. Porque dicen por ahí que si alguien puede, es ella. Y ahora viene lo otro. El cagarse de miedo.
* ¿Y si me dice que no hay nada que hacer? - También se dice que te habla sin tapujos.
* ¿Y si me dice que tampoco tiene la respuesta? - También es humana.
* Sé que a priori mi caso no aparenta ser de los más difíciles (eso ya se verá) - ¿Y si me dice que no le interesa?

No sé qué va a pasar, me toca seguir esperando, a que llegue el día de la cita, a que me digan algo, a que tenga solución, a que vuelva a quedarme embarazada, a que esta vez no se me vaya.
Y mientras tanto la vida sigue. Mi hijo sigue creciendo, mis amigos y familiares siguen teniendo hijos, nosotros seguimos viviendo y a tí te sigo queriendo, bebé mío.