viernes, 24 de julio de 2015

Como elefante en una cacharrería

Así es como han quedado mis razonamientos y creencias tras mi consulta de ayer con Juana Crespo, patas arriba. Y no lo digo en el sentido de que ella haya derribado todo a su paso, lo digo porque todo ha cambiado de sitio.

- Ningún médico, ginecólogo ni especialista en infertilidad y reproducción asistida se había extrañado de que yo pasara de quedarme embarazada a las primeras de cambio a no conseguir embarazarme en 2 años. ELLA SÍ.
- Nadie le había dado importancia al hecho de que yo haya perdido un embarazo por ovodonación. ELLA SÍ.
- Y ambas cosas tienen relación. Yo no había pensado en ello. Pero ELLA SÍ.

Su explicación es que algo tuvo que pasar en el parto que haya desafinado la orquesta, que haya estropeado todo el tinglado, y NO es la baja reserva ovárica, que haberla haila (la antimulleriana no engaña), pero NO es la causante de todo esto.


AHORA VAS Y LO CASCAS.


Resulta que la cabecera de mi blog ya no tiene sentido. Mis ovarios no se han cogido la jubilación anticipada, aunque desde luego ahora tienen peor material, pero un coche que iba a 100 por hora no puede frenar en seco, no.


Pasamos a fase ecográfica y voilá: Útero de pena, o más bien el endometrio, o más bien el miometrio, abombado por una parte, irregular... y no sé qué más cosas, que no dejan crecer al endometrio como es debido, que no permiten una implantación normal. 
En todas las revisiones me habían dicho que tenía el útero fenomenal y que el endometrio crecía muy bien... Y UNA M!! ¿Porqué en la penúltima revisión ecográfica, antes de la transferencia de ovo, me subieron la dosis de estrógenos? (estaba con 3 parches y me subieron a 4 cuando lo normal son 2) No lo sé, contesto. Pues algo vieron, me dice ella. ME CAGO EN TODO LO QUE SE MENEA!!

No nos precipitemos. Sabemos lo que está mal pero no sabemos porqué. Me toca hacer más pruebas. Todavía no sé si tendrá solución. Depende de la causa. Por ahí anda el fantasma de la Ademoniosis, una de las peores causas posibles, y aunque yo no quiero autoinformarme al respecto algo he visto, y el hecho de que se suele dar en mujeres de más de 30 y con hijos... la hace una firme candidata. Pero no nos precipitemos.

De momento me toca, además de hacerme más pruebas, adaptarme a esta nueva bocanada de realidad:  "El embrión estaba bien y contigo se murió". Mi Estela estaba bien, estaba perfecta. De nuevo la vida y su puñetera ironía: yo que quería darle la vida, la condené a muerte. No me voy a autoflagelar, no me voy a culpar, pero en el viaje de vuelta de ayer me tocó llorar, llorar y llorar por lo absurdo de todo esto, lo absurdo de su muerte. Espero hija mía que algún día pueda encontrarle el sentido a todo esto.

Por lo demás, a nuestro alrededor los demás siguen teniendo hijos, nosotros seguimos viviendo, mi hijo sigue creciendo, y a tí, bebé mío, te sigo queriendo.